jueves, 17 de marzo de 2011

Más por Mi Once

Sigo pensando en el mismo tema, y lanzo la siguiente propuesta:

Incluir, para los que quieran (y resalto esto, porque no sería para obligar a nadie), un pago adicional en la factura de teléfono en Manizales de $1.000 para el Once. El universo de teléfonos es de unos 125.000, luego de contar con 100.000 voluntarios se tendrían $ 100.000.000 mensuales ($ 1.200 millones al año), adicionales a la otra propuesta.

Recalco nuevamente, sería con una Junta Directiva de total pulcritud y rectitud.

¿Qué opinan?

Saludos,

Vlogordo

lunes, 7 de marzo de 2011

Por mi Once

Hace algunos meses tuve una conversación con un amigo sobre los problemas financieros que atraviesan los equipos en el fútbol. El fútbol colombiano es especialmente crítico en el asunto.

Y es que un equipo no puede pensar que sobrevivirá sólo del estado de ánimo de un patrocinador, o de lo que podría hacer en taquillas, ya que ese factor es muy variable y totalmente impredecible.

Una de las propuestas que podrían ponerse sobre la mesa, sería la de la creación, con todas las de la ley, de un verdadero "club de fútbol".

No está lejos de la razón creer que nos podríamos juntar unos 5.000 hinchas, en cualquier parte del mundo, que aportáramos un millón de pesos al año, por el sólo hecho y la sola retribución de tener un equipo serio y que no se vea en peligro de huelga cada quincena.

El aporte de estos 5.000 verdaderos hinchas en un año, correspondería a más de lo que la Industria Licorera de Caldas ofrecería de patrocinio para un año, que entiendo sería un valor aproximado a los 4.500 millones de pesos.

El aporte de los hinchas del alma, se podría hacer por cuotas mensuales de menos de cien mil pesos, y le daría a la institución que tanto queremos un respiro, ya que los patrocinios servirían para hacer cada vez más grande al equipo.

Eso sí, se requeriría de una transparente e incólume administración, que garantice que estos recursos sean utilizados en el fútbol, y no en viajes de directivos o acciones "extrafutbolísticas".

Yo estaría dispuesto a hacerlo, con la sola retribución de contar con un gran equipo que nos llene de alegrías y sea un verdadero "Club de Fútbol". ¿Usted estaría dispuesto?

Saludos,

Vlogordo

martes, 22 de febrero de 2011

La Pasión Según tu Equipo de Fútbol

Nada hay que más me apasione que ver un estadio de fútbol lleno de hinchas. Pero pocas veces se ocupa uno de esa palabrita.

Resulta que a principios de siglo XX, en Montevideo existía un señor llamado Prudencio Miguel Reyes, según Ricardo Soca lo ha escrito en una de mis páginas favoritas, www.ElCastellano.org

Este señor se encargaba de inflar los balones, pero no como lo conocemos hoy en día. Los inflaba a punta de pulmón. Por eso le decían "el hincha", es decir, el que hinchaba o inflaba los balones.

Dice la leyenda que este señor se valía de sus grandes dotes inflatorias y pulmonares para gritar durante los partidos, a lo que los asistentes decían: "mirá cómo grita 'el hincha'".

Así, se popularizó el nombre de hincha, primero, identificando a los seguidores del Nacional de Montevideo, por el que gritaba don Prudencio, después a los de Uruguay, y así hasta identificar a todos los idiotas que nos sentamos o en un estadio o frente a un televisor o detrás de un radio para sufrir como nadie por 11 personas que ni nos conocen.

Además, porque la palabra pasión viene del griego pathos que también significa sufrimiento. Ninguna palabra podría describir tan fielmente a un hincha apasionado que llega al estadio, grita hasta el cansancio y la mudez, sufre, llora y ríe, y finalmente se va para su casa a dormir a seguir su vida como siempre lo ha hecho.

Preguntarán, ¿para qué tomarse la molestia de ser hincha? y es precisamente por eso: Porque cuando pierde queremos cambiar por un momento de cuerpo y no sufrir esas derrotas, pero ¡cuando gana! la sensación perdura más allá de la existencia.

¡Siempre seguiré siendo hincha! no por todo lo que me hace sufrir, sino por esas lindas tardes o noches en las que nos hace soñar y creer que somos importantes, aunque sea por noventa minutos.

¡Qué Viva el Once Caldas, mi equipo del alma, carajo!

Saludos,

Vlogordo

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Machismo?

Toda la vida he pensado, y creo que con justas pruebas y sobradas razones, que este mundo no es machista sino fuertemente feminista y al extremo.

Son cosas simples las que me han llevado a esa conclusión, la mayor de todas, es que en los puestos altos de las grandes empresas siempre hay hombres. Y es por una razón muy clara: tienen una vieja que no hace nada todo el día, sino gastarse su sueldo en frivolidades.

¡Qué mente más aguda, qué estrategia más pertinaz la de las mujeres para que hagamos todo lo que quieran!

Además de trabajar para ellas, nosotros vamos con todas las responsabilidades, claro, por tener esos puestos altos.

Pero hay más.

Algo no tan obvio pero que me genera mucha curiosidad, son las sombrillas, paraguas o como quieran llamarlas. Están hechas única y exclusivamente para que uno no se moje el pelo. Se moja todo lo demás, pero no el pelo. Eso sólo se le hubiera ocurrido a una mujer, para que no se le dañe el peinado. Pero a un hombre, lo que queremos es estar secos, y no se nos mojen los zapatos, porque qué mamera que se mojen los zapatos.

Ahora, siempre hay que abrirles la puerta, cederles el asiento, mantenerlas contentas, etcétera, etcétera. Si todos somos iguales, ¡ábranse la puerta!

Finalmente, cederemos ante todas esas manipulaciones, porque somos hombres y queremos tenerlas siempre felices, contentas, sequitas y que su peinado esté impecable. Ahí es donde no somos iguales, ellas, con una mente y una capacidad de manipulación exageradas; y nosotros, siempre todos unos idiotas ante una mirada, una caricia, un susurro, y cualquier otro mecanismo para siempre terminar haciendo lo que quieren.

Por eso, ¿machismo?, ese cuento seguimos creyéndolo gracias a nuestras mujeres manipuladoras.

Saludos,

Vlogordo

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Vale más el bienestar común o el particular?

En Colombia nos estamos especializando en armar peleas que generan mucho ruido, pero finalmente no sirven para nada.


El botón más grande es el caso de las supuestas chuzadas, que parece tienen mayor implicación que el robo descomunal y descarado que ha desangrado a Colombia por culpa de la corrupción.

Y es que más de 450 billones (millones de millones) de pesos se han perdido por el serrucho, la comisión, el “cvy” y tantos nombres que se le han dado a la corrupción, de igual forma como los guerrilleros se cambian de nombre para justificar sus atroces crímenes.

Qué tanto nos ha costado el tema mediático de las chuzadas, comparado con las verdaderas consecuencias pudo tener un hecho que todavía no nos han contado completo (ninguna de las partes).

Cuánto ingreso (o costo) puede generarme que hayan oído a Piedad Córdoba, o a Gustavo Petro, sobre lo que querían o no comer en la noche, comparado con los costos que hemos tenido que soportar con los huecos y obras mal planeadas que generan trancones, acaban negocios y matan de stress a toda una población.

Cuánto he perdido porque a los de la Corte Suprema de Justicia les pusieron un micrófono y grabaron ciertas decisiones. Sí he perdido, por el contrario, con el famoso supuesto 6% u 8% pagado a los Moreno por la entrega de obras que empiezan, no se terminan, pero se siguen pagando religiosamente.

Lo que pido es que se priorice y se ponga por encima el bien común del particular, diferente de lo que se está haciendo ahora, porque los miembros de la Corte Suprema de Justicia, supuestamente son víctimas. Que se aceleren las investigaciones de corrupción, no sólo en Bogotá, sino en todo el país, para recuperar algo de esos más de 450 billones de pesos que mucha falta nos hacen en estos momentos de invierno implacable, donde hay millones de damnificados, a los cuales no les importa quién oyó o no oyó a quién, sino, que les llegue una ayuda que se les ha sido cruelmente despojada y hay poca o ninguna voluntad política para que sea restituida como debe ser.

Nuevamente el bienestar particular se impone al bienestar común. ¿Qué habrán aprendido estos señores de la Corte Suprema de Justicia en su universidad? La justicia está al revés.

Saludos,

Vlogordo

miércoles, 17 de noviembre de 2010

No regales el pescado, enseña a pescar

Viendo un programa sobre la biografía de Bono, el cantante de U2, me puse a pensar sobre todo lo que se ha hecho por África desde hace años, y las cosas, sin exagerar, han empeorado.

Bono participó en el concierto Live Aid, a mediados de los 80's, con lo que se buscaba recaudar fondos para la gente necesitada de África y llevar medicinas, principalmente, para los enfermos de SIDA.

Después de casi 30 años, las cosas no han cambiado para bien: hay más pobreza, las multinacionales se pelean por sus recursos naturales (diamantes y Coltán, entre otros), y las grandes potencias miran hacia el "continente negro" sólo cuando lo necesitan para vender discos, subir el "rating" o simplemente para que los vean.

Durante los minutos que vi la participación de U2 en Live Aid dentro de la biografía de Bono, me pregunté por qué mejor no hacían empresas, creaban trabajo, educaban y mejoraban la vida de las personas africanas enseñándoles que lo sostenible no es que regalen las cosas siempre, sino que eduquen para que lo que me regalaron una vez, sea perdurable.

Pero después entendí que eso no sólo pasa en África, sino en todas partes. Acá en Colombia, por ejemplo, hay un lío tremendo porque deben desmontar los subsidios a la energía eléctrica, pero no quieren que las tarifas suban en forma desproporcionada.

Tal vez la idea no sería ver cómo dar más subsidios, sino lograr que la gente tenga un mejor ingreso con trabajos más estables.

Si seguimos educando a las personas que lo mejor es esperar las ayudas, habrá personas que no se preocuparán nunca en pensar aportar, seguramente con las capacidades para hacerlo.

Definitivamente es mejor enseñar a pescar, que dar el pescado.

Saludos,

Vlogordo

jueves, 21 de octubre de 2010

Doble moral o la falsedad de la falsa izquierda

Desde que estaba muy chiquito he oído una máxima de la justicia: "todos son inocentes hasta que se comprueba lo contrario"

Eso debería funcionar para todo el mundo. Pero eso sería en un mundo ideal.

En Colombia se han generalizado dos situaciones: que todos los líos jurídicos primero son "tramitados" por los periodistas, y que uno debe demostrar su inocencia porque inmediatamente se presume culpable.

Eso ha pasado, por ejemplo, con el proceso de los paramilitares o el caso de las chuzadas. A los involucrados primero se les hace un "juicio" en, por ejemplo, la W radio, basado en lo que dijo este o aquel, y después viene la "justicia" a dar su veredicto más con visión política que de justicia.

El partido político Polo Democrático, se rasgó las vestiduras porque un paramilitar dijo esto o aquello.

Sin embargo, ahora que ellos están siendo "enjuiciados" periodísticamente porque un contratista dijo que son corruptos, ahora sí se tiene que seguir lo que dicta la justicia y que se siga un "juicio justo".

Eso es lo que ha hecho normalmente la mal llamada izquierda en Colombia, que sólo ha buscado un beneficio propio que dista de los postulados de la izquierda.

Colombia se está hundiendo en un pozo de corrupción sin fondo, en el que se requiere una justicia fuerte, que en este momento no tenemos.

Que Dios salve esta patria.

Saludos,

Vlogordo